Desde el álbum Adivinanza de la guitarra (pista #19)
Es un inspirado ejemplo de «música de ida y vuelta». Se trata de unas guajiras compuestas con fines didácticos. La obra presenta una continua modulación tonal con pasajes de gran virtuosismo, que obligan al solista al uso de cejillas y a un profundo conocimiento del diapasón de su instrumento.
Notas: Ismael Ramos