Generación del 27: 3. Federico García Lorca

Federico García Lorca

El poeta Federico García Lorca dedicó “Seis Caprichos” a su amigo guitarrista Regino Sáinz de la Maza. Antes de disfrutar de su arte tan profundo y complejo, me gustaría citar algunas palabras interesantes para conocer un poco mejor a este artista. Las citas son del propio poeta Lorca, del poeta chileno Pablo Neruda, y del poeta español Vicente Aleixandre.

 

Pablo Neruda:

Pablo Neruda

El célebre poeta y diplomático chileno, Pablo Neruda está considerado como uno de los poetas más grandes del siglo XX.

En 1933, Lorca estuvo en Buenos Aires para dirigir su première de la obra de teatro “Bodas de Sangre” en Argentina. En el mismo tiempo, Neruda también estuvo en Buenos Aires para servir como un cónsul chileno. En la casa del escritor argentino Pablo Rojas Paz, Neruda y Lorca se conocieron y entablaron amistad. Neruda recuerda a Lorca en su memoria ”Confieso que he vivido: Memorias (Memoirs)” (1974).

 

“¡Qué poeta! Nunca he visto reunidos como en él la gracia y el genio, el corazón alado y la cascada cristalina. Federico García Lorca era el duende derrochador, la alegría centrífuga que recogía en su seno e irradiaba como un planeta la felicidad de vivir. Ingenuo y comediante, cósmico y provinciano, músico singular, espléndido mimo, espantadizo y supersticioso, radiante y gentil, era una especie de resumen de las edades de España, del florecimiento popular; un producto arábigo—andaluz que iluminaba y perfumaba como un jazminero toda la escena de aquella España, ¡ay de mí!, desaparecida.

[...]

En el teatro y en el silencio, en la multitud y en el decoro, era un multiplicador de la hermosura. Nunca vi un tipo con tanta magia en las manos, nunca tuve un hermano más alégre. Reía, cantaba, musicaba, saltaba, inventaba, chisporroteaba”

 

 

 

Federico García Lorca:

En 1934, Lorca declara a un periodista en Buenos Aires su vinculación permanente con la niñez.

 

“¿Mi vida? ¿Es que yo tengo vida? Estos mis años, todavía me parecen niños. Las emociones de mi infancia están en mí. Yo no he salido de ellas”

 

 

 

Vicente Aleixandre:

Vicente Aleixandre in 1977
(Photo by gahetNA, available under CC-BY-SA license)

 

Vicente Aleixandre, compañero de Generación, y amigo de Lorca recuerda a su amigo en “Evocación de Federico García Lorca” (1958).

 

“A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con un agua (“mi corazón es un poco de agua pura”), decía él en una carta), con una roca; en sus más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo cambiante, variable como la misma naturaleza“

 

Lorca inicia su creación artística inspirado en los campos de Granada desde muy joven. En varias ocasiones, ha dicho que en su creación, intenta “reinterpretar” la naturaleza.  Parece que para Lorca, la naturaleza incluye la sabiduría de los seres humanos existentes desde Shakespeare, Goethe, Sócrates hasta Zurbarán,  El Greco, Paganini, Lope, Góngora, etc.. Lorca asimilaba e integraba esa multitud de referencias literarias, artísticas, y plásticas en sus propias creaciones.

Aquí sigue Aleixandre contándonos la cualidad intelectual y la dualidad que simbolizan muy bien lo que era Lorca.

 

“Yo le he visto en las noches más altas, de pronto, asomado a unas barandas misteriosas, cuando la luna correspondía con él y le plateaba su rostro; y he sentido que sus brazos se apoyaban en el aire, pero que sus pies se hundían en el tiempo, en los siglos, en la raíz remotísima de la tierra hispánica, hasta no sé dónde, en busca de esa sabiduría profunda que llameaba en sus ojos, que quemaba en sus labios, que encandecía su ceño de inspirado. No, no era un niño entonces. ¡Qué viejo, qué viejo, qué “antiguo”, qué fabuloso y mítico! ” 

“Su corazón no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegría del Universo; pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era la de la alegría.

[...]

Su corazón era, como pocos, apasionado, y una capacidad de amor y de sufrimiento ennoblecía cada día más aquella noble frente. Amó mucho, cualidad que algunos superficiales le negaron. Y sufrió por amor, lo que probablemente nadie supo”

Ref.: 

Foto (portada): Cortesía de la Fundación Federico García Lorca

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