Generación del 27: 2. Regino Sáinz de la Maza

Residencia de Estudiantes

El guitarrista Regino Sáinz de la Maza y el poeta Federico García Lorca se conocieron en la “Residencia de Estudiantes” en marzo de 1920. La sólida amistad entre los dos artistas que duró 16 años, hasta la muerte del poeta en 1936, fue inmensamente enriquecedora para el desarrollo de la guitarra y la poesía.

Dos meses después del encuentro en Madrid, Sáinz de la Maza ofreció un recital en el Hotel Pálace de Granada. Lorca escribió un artículo a cerca del recital con mucho entusiasmo para la prensa local, “Gaceta del Sur”.

Estoy asombrado por la calidad del artículo, el sentido de humor y sobre todo el conocimiento tan profundo de la música de este gran poeta.

 

Gaceta del Sur, Granada, 27 mayo 1920

 

“El jueves 20, se presentó ante el público de Granada uno de los artistas más interesantes de la juventud española, interesante por su vida y por su arte.

Es, como Llobet y Segovia, un caballero andante que con la guitarra a cuestas recorre tierras y tierras bebiéndose los paisajes y dejando los sitios por donde pasa llenos de melancólicas música antiguas. (El mástil de la guitarra sirve muy bien de lanza) Este Regino Sáinz de la Maza es ante todo un hombre lleno de inquietud.

¡Y es también un melancólico!

Melancólico como todo el que quiere volar y nota que lleva los zapatos de hierro; melancólico como el que va lleno de ilusiones a la gruta de una bruja y se la encuentra decorada con muebles ingleses; melancólico, como todos los que no podemos lucir las espléndidas alas que Dios nos puso sobre los hombros; ¡Anatole France sabe muy bien esto!”

 

El contraste entre el carácter serio castellano de Regino y el andaluz de Lorca, la melancolía de la guitarra y el sentido de humor de Lorca para describirla, parece que simboliza bien la idea de esta generación: la unión de los polos opuestos. La amistad de dos personas exteriormente opuestas que comparten los mismos factores interiores, melancolía y la nostalgia como un elemento fundamental para el arte. Los polos opuestos existen dentro de un indivíduo también, manifestando la idea de la dualidad. El carácter castellano serio de Regino se transforma en “temperamento nervioso y apasionado” según describe más tarde Lorca. De mismo modo, a pesar de la típica imagen falseada de Lorca como un andaluz vividor y alegre, el poeta revela el otro lado de profunda tristeza y melancolía en sus obras. Se tratará de este tema en el siguiente artículo.

 

“Este mismo afán de buscar la vida, de gozar flores nuevas y desconocidas en su camino, lo lleva en el arte a sacar de los arcones viejos, donde cubiertos de telarañas dormían quizás en el sueño del olvido, a los vihuelistas españoles del siglo XVI. Y esto es lo que debemos agradecer de todo corazón a Sáinz de la Maza! Él nos levanta el papel de la vieja calcomanía y el siglo XVI enseña una viñeta galante. No son los cascos acerados ni la enorme espada, ni el puente levadizo lo que surge, sino unos ojos grandes y una sonrisa de amor ”

 

Es muy interesante la expresión de la vieja calcomanía. Es una representación muy visual y dinámica, como si fuera un teatro. No es de extrañar, porque Lorca fue también un brillante dramaturgo. Pero me intriga especialmente en el sentido oculto, teniendo cuenta que la calcomanía fue creado para obtener la inconsciencia en ambas partes, el artista y el participante, y fue usado por los surrealistas. Lorca y otros artistas de la generación como el escritor Vicente Aleixandre, el pintor Salvador Dalí, y el cineasta Luis Buñuel rechazaban el realismo y como la consecuencia surgió el surrealismo.

 

“Los vihuelistas españoles del siglo XVI se apoyan casi siempre en las melodías populares para sus composiciones, dándoles un desarrollo sencillo dentro de un timbre encantador e ingenuo.

[...]

Salvo algunos casos en que las melodías tienen la influencia de los trovadores franceses (la terrible influencia francesa) en los más de los casos triunfa el acento popular. Las melodías toscas y llenas de pasión que el pueblo forja, son recogidas por los vihuelistas para trasladarlas a la Corte donde adquieren ese acento fino y amatorio que las caracteriza.

La melancolía y la alegría de un Diego de Narváez* y Mudarra y la tristeza oculta de aquel delicado artista Luis Milán (Miraflor) se oyen otra vez en el siglo XX español gracias a este eminente guitarrista que ha buscado con cariño los amarillentos pergaminos en las viejas bibliotecas y ha dignificado a la pobre y calumniada guitarra de una manera definitiva.”

 

*posiblemente se refiere a Luys de Narváez

 

 

“En las demás interpretaciones, Sáinz de la Maza revela su temperamento nervioso y apasionado; Bach, Chopin, Sor, Tárrega, Mendelsohn, Granados, etc., son dichos de una manera justa y emocionada. A veces con demasiada pasión. ¿Por dónde dejar mejor la emoción que por esas seis venas líricas que tiene el dificilísimo instrumento?

 

A pesar de que este músico no es de la escuela expresionista, su manera de decir conmueve profundamente y sin artificios. Las personas que le oyeron el jueves en el Pálace quedaron encantadas de su técnica y de su sencillez.”

Ref.: 

Gaceta del Sur, Granada, 27 mayo 1920. Marie Laffranque <<F.G.L. Textes en prose tirés de l’oubli>>

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